Sobre cómo la no integración de las nuevas tecnologías al ámbito político afectan la planificación y ejecución de acciones sociales: Caso Ayuda Humanitaria Crisis Venezuela 2019.

‘La necesidad del uso de la tecnología para ejecutar el Plan de Ayuda Humanitaria’

image by healthworkscollective.com

Venezuela se encuentra viviendo la crisis en el sector salud de mayor magnitud en su historia, debido al colapso generado por un gobierno que impuso una serie de políticas económicas sin justificación ni fundamento, produciendo una distorsión y la posterior destrucción del sector salud, poniendo en peligro eminente a un número significante de personas, sin obviar las que lamentablemente han muerto debido a la falta de tratamientos médicos oportunos.

Un régimen cambiario anacrónico, control sobre el precio de ciertos rubros médicos, especulación pública y privada, incorporación forzada de personal médico no calificado, incapacidad y corrupción por parte de los organismos públicos, entre otros, empujaron al cierre y cese de actividades de empresas que se dedicaban al sector salud, entre ellas varias casas farmacéuticas — e importadoras- que mantuvieron por décadas el inventario que el país requería para suplir al servicio público y privado de salud.

El cierre de empresas aseguradoras e incluso, el incumplimiento de sus contratos por parte de clínicas y hospitales privados, han dejado totalmente en desamparo a los muchos enfermos crónicos.

Sin lugar a dudas los enfermos están viviendo el resultado de un plan que resultó -quiérase o no- ser un sistema promotor de muerte, y que finalmente empujó al país a solicitar Ayuda Humanitaria ante la comunidad internacional.

La ayuda humanitaria es una figura cuyo fin busca la cooperación internacional dirigida a poblaciones víctimas de fenómenos naturales y otras emergencias o crisis humanitarias.

Esta cooperación se basa en 4 principios: imparcialidad, neutralidad, humanidad e independencia operacional, siendo los tres primeros establecidos en el derecho internacional público mediante la resolución 46/182 de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas.

En el caso Venezuela, la ayuda humanitaria se presenta formalmente a través de petición por parte del presidente Juan Guaidó y posteriormente por acto legislativo de la Asamblea Nacional, quien crea la Comisión Especial de Seguimiento a la Ayuda Humanitaria presidida por el diputado Miguel Pizarro.

Esta solicitud de ayuda internacional fue escuchada por los gobiernos de Estados Unidos, Colombia y Brasil, quienes a través de sus respectivos organismos, manejan la adquisición y transportación de los insumos que tendrán como destino final Venezuela.

Hasta los momentos se sabe que:

Estados Unidos: enviará alimentos suplementarios listos para consumir para niños en estado de desnutrición. (Mediante la cuenta Twitter de Mark Green, administrador de USAID)

Colombia: enviará alimentos no perecederos, kit de aseo, kit familiares y algún tipo de medicinas. (Declaraciones de UNGR Colombia en W Radio)

Agencia Sueca de Cooperación para el Desarrollo Internacional (SIDA): Enviaría unos 7,2 millones de dólares para ayudar a los venezolanos que tienen grandes necesidades de alimentos, agua potable, salud y atención médica. (Declaración SIDA)

Por algunos medios de comunicación nos enteramos que se están acumulando para su posterior distribución grandes cantidades de alimentos en Cúcuta (Colombia), pero sabemos que lo más esperado por la población son los insumos médicos y los repuestos para dispositivos esenciales para el tratamiento de ciertas enfermedades.

Algunos diputados de la Asamblea Nacional y dirigentes políticos han manifestado que se están realizado estudios referente a la situación actual de estado de salud y se esta elaborando un censo de las personas mas necesitadas:

No obstante de que lo anterior es una buena noticia y que obviamente va ayudar a solventar muchos problemas, no podemos descartar que al final, toda acción en este momento tiene fines políticos, por lo que dudamos que efectivamente se este realizando un análisis con el alcance y la objetividad necesaria, ya que no hay confirmación pública por parte de los gremios del sector salud, quienes en definitiva son la fuente principal a la hora de desarrollar cualquier estudio de esta índole; es por ello que surge la pregunta ¿Cómo saben los países y las ONG qué insumos necesitamos?.

Para la fecha nadie ha informado si se ha solicitado ayuda y asesoramiento a la iniciativa Sphere, ONG internacional, la cual anualmente diseña y genera un protocolo para la ayuda humanitaria, el cual se ha vuelto un referente mundial incluso para los trabajos de la Organización de Naciones Unidas.

La única forma viable en nuestra opinión, es realizando una base de datos donde se registren las carencias de los centros médicos del país, así como un listado proveído por médicos especialistas, de aquellos casos donde la persona se encontrara en condición crítica y con riesgo de muerte. Igualmente, con la ayuda de los distintos departamentos especializados en el sector público y privado, como las instalaciones de quimioterapia y diálisis, etc, se podría tener un inventario de partes y repuestos de equipos que están deshabilitados por la falta de los mismos.

Obviamente realizar esta especie de inventario sería una tarea sumamente difícil, pero no tiene por qué serlo si se recurre al uso de las tecnologías actuales; y no nos referimos a Whatsapp o Twitter, que si bien han servido como herramientas para personas que están haciendo un loable esfuerzo por ayudar a los más necesitados, también han sido utilizados para perpetrar fraudes y estafas a nivel internacional, usando la necesidad del país como imagen de perfil.

Con la implementación de una base de datos con acceso a través de una página web, y usando como grupo de apoyo a la federación nacional de médicos y sus respectivos colegios estadales, se podrían registrar y documentar los casos críticos que requieren atención inmediata. Esto no solo servirá para obtener la información, sino que la misma podrá ser compartida en tiempo real con países y organizaciones internacionales que quisieran aportar a la ayuda humanitaria, dando a conocer nuestra real necesidad en lo que respecta a productos.

Por otro lado, desde el punto de vista técnico, el sitio web podría contar con una versión en la clearnet y una versión de respaldo en la red TOR, por si se generan acciones de bloqueo al acceso por parte de la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV). Asimismo, la base de datos estaría encriptada y de esa manera se protegerían los datos de los usuarios y los pacientes mediante el uso de credenciales de acceso.

Igualmente, la ejecución del proyecto podría realizarse mediante voluntariado captado por campañas a través de los medios sociales. La cuenta en Twitter del Presidente Juan Guaidó cuenta con aproximadamente un millón cuatrocientos mil seguidores. No dudamos que entre ellos haya gente capacitada que en menos de 72 horas tengan el proyecto online.

Este aporte/crítica por más frívolo -y anti corriente optimista- que parezca es necesario, llevaría a la ayuda humanitaria del plano político al plano verdaderamente humano y daría respuesta a la esperanza de aquellas personas que junto a sus familias, están agobiadas por obtener ese medicamento del cual sus vidas dependen y que para la fecha ni ellos, ni sus médicos, tienen idea de cómo se materializará.

No se sabe la cantidad cierta de productos médicos que se estarán recibiendo ni cuales son; la entrada al país de dicha ayuda tampoco se ha podido concretar debido al inhumano bloqueo impuesto por el gobierno de facto de Nicolás Maduro; y con lo que respecta a la distribución interna tampoco hay certeza si llegara a todas las ciudades o si es necesario concentrar por regiones a las personas que necesitan tratamiento inmediato.

Estos son elementos que debieron considerarse a priori de cualquier uniforme, discurso y acción política o legislativa, ya que son determinantes para una ejecución viable y efectiva de cualquier ayuda humanitaria que pretendamos.

El país requiere urgentemente restablecer su estado natural de democracia, pero no a costas de politizar un sector que en realidad esta contando las horas para recibir la ayuda que tanto necesita. No seamos más de lo mismo, seamos mejores.

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